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 the shape of leadership

El Líder Eclesial Emocionalmente Inteligente

Todos los líderes eclesiales necesitan habilidades emocionalmente inteligentes, pero no todos los líderes de la iglesia las tienen

Sam Farina on February 13, 2019

Trabajo sin estrés cuando estoy con mi equipo", me dijo en confianza el Pastor Miguel (cuyo nombre he cambiado). “Confío en ellos y confío en mí mismo, pero siento mucho estrés al trabajar con la junta directiva de la iglesia. No confío en aquellos que tienen una mentalidad reducida. Estoy extremadamente angustiado por el presupuesto. En esta época del año, mientras preparo y presento el presupuesto a la junta, me siento tan angustiado que incluso mi esposa me dice que no está segura si me quiere.

A medida que la iglesia de Miguel creció en asistencia, el presupuesto y el personal también creció. Lo único que no estaba creciendo era la inteligencia emocional de Miguel (IE), la capacidad de identificar, gestionar y controlar sus emociones y responder adecuadamente a las emociones de los demás.

Miguel era muy emotivo y suficientemente consciente como para para revelar su ansiedad, miedo y estrés, pero necesitaba aumentar su IE si quería incrementar su influencia. Los mensajes negativos que Miguel se estaba dando a sí mismo y recibía de los demás lo afectaron profundamente, nublando su perspectiva con un pesimismo que agotó su energía, sacudió su confianza y le robó la paz.

La inteligencia emocional permite a las personas alterar su estado emocional cuando es necesario. Los líderes emocionalmente inteligentes también son sensibles a lo que sienten aquellos que los rodean, y pueden ayudarlos a retomar sus perspectivas y cambiar su estado de ánimo  -calmándolos o levantándoles el ánimo, por ejemplo. Todos los líderes eclesiales necesitan estas habilidades, pero no todos los líderes de la iglesia las tienen. Afortunadamente, todos podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Las emociones nos mueven y nos motivan. Nos pueden sostener a través de nuestras luchas y coronarnos en nuestras victorias. Si no tenemos cuidado, también pueden descarrilarnos. Todo lo que hacemos envuelve nuestras emociones. A veces, las utilizamos para que nos ayuden a alcanzar nuestras metas. En otras ocasiones, debemos superarlas y seguir adelante a pesar de ellas.

La inteligencia emocional es la síntesis del corazón, la mente y el alma. Nos ayuda a alinear nuestros pensamientos y sentimientos con la Palabra de Dios y su voluntad, para que así podamos “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5). A lo largo de las Escrituras, vemos que este es el deseo de Dios para su pueblo. Proverbios 16:32 dice: "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Miguel necesitaba desplazarse de su cabeza a su corazón, de los patrones de pensamiento negativos a las verdades de Dios. Su cabeza se enfocaba en los recuerdos de su infancia sobre la incertidumbre financiera que pasaba el ministerio en el cual el creció. Sus pensamientos lo dejaron con un sentimiento de impotencia e insuficiencia.

Cuando se dio cuenta de lo que le estaba pasando, pudo hacer cambios positivos. Comenzó a definirse a sí mismo de adentro para afuera, a la luz de la verdad de Dios. Confió en la sabiduría dada por Dios dentro de su corazón y no en las palabras de su cabeza. Al aumentar las habilidades de la IE de la auto-conciencia emocional le permitió cambiar las palabras de la cabeza a la sabiduría del corazón, del pesimismo al optimismo, del miedo e inseguridad a la garantía de las promesas de Dios. En lugar de apoyarse en su propio entendimiento, estaba aprendiendo a confiar en el Señor con todo su corazón (Proverbios 3:5).

El crecimiento de su inteligencia emocional le dio a Miguel la capacidad de ver las cosas de manera objetiva, de la forma en que eran, en lugar de la forma en que el temía que fueran. Esta es la habilidad de la inteligencia emocional en la prueba de la realidad. Para los cristianos, esta adquiere un nuevo nivel de significado al considerarlas como realidades espirituales. Podemos pedirle a Dios que abra los ojos como lo hizo con el siervo de Eliseo, para que podamos verlo trabajando a nuestro favor (2 Reyes 6:15-17).

Miguel soltó sus temores al Señor, recordándose que, por la gracia de Dios, la iglesia siempre había terminado el año con un excedente. Al igual que el salmista, dirigió sus emociones hacia la realidad de la bondad de Dios: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.” (Salmo 42:11). La combinación de su fe con su inteligencia emocional en desarrollo lo ayudó a enfrentar los desafíos del ministerio con sabiduría y tranquilidad.

Las relaciones de Miguel también comenzaron a mejorar. Donde antes su ansiedad había causado problemas con personas claves en su vida laboral y familiar, ahora el controlaba sus emociones y tranquilizaba a los demás.

Robert Bolton, autor de People Skills (Habilidades de trato con la gente), descubrió que el 80 por ciento de las personas no permanecen en las organizaciones por una razón: las malas relaciones con otras personas. Las habilidades de trato con la gente – que es la capacidad de interactuar bien con los demás, son cruciales para el ministerio. Los líderes emocionalmente inteligentes evalúan las emociones de quienes los rodean y responden con sabiduría y no con insensatez (Proverbios 12:18).

Hacer un inventario

Autoevalúe su inteligencia emocional respondiendo las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tan fácil es para mí cambiar de emociones?
  • ¿Puedo dar un paso atrás y ver las situaciones difíciles desde otra perspectiva?
  • Cuando experimento emociones negativas durante situaciones conflictivas, ¿conservo mi capacidad de reflexionar de manera realista sobre lo que está sucediendo?
  • ¿Cómo estoy usando la conversación interna para pasar de un estado emocional negativo a uno positivo?
  • ¿Qué situaciones desencadenan emociones negativas en mí y cómo manejo esos sentimientos cuando sucede?

Evalúe la inteligencia emocional de su liderazgo ministerial con estas preguntas:

  • ¿Cuántas risas o conflictos hay dentro de tu equipo?
  • ¿Existe un espíritu de cooperación o competencia en nuestros ministerios?
  • ¿Los miembros del personal se expresan en las reuniones o se callan por temor a ser criticados?
  • ¿Los miembros del equipo se inspiran unos a otros, o están absortos en sí mismos, con poco conocimiento de lo que sienten aquellos que los rodean?
  • ¿Disfruto al venir a trabajar todos los días, o me da miedo entrar en un ambiente que se siente hostil y desagradable?
Los líderes emocionalmente inteligentes evalúan las emociones de quienes los rodean y responden con sabiduría y no con insensatez.

Sus respuestas revelan dónde necesita desarrollarse para ser un líder más emocionalmente inteligente. Además de esta autoevaluación, pídale a Dios que señale cualquier patrón de pensamiento negativo que necesita entregárselo a El. De la manera como David oraba: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” (Salmo 139:23-24).

Tomar acción

Reuven Bar-On, un psicólogo y pionero de la teoría de la inteligencia emocional, se preguntaba por qué algunas personas mantenían un mejor bienestar emocional y lograban un mayor éxito que otras, a pesar de los desafíos y los reveses que podían enfrentar. Concluyó que lo que distingue a ciertos individuos tenaces es su capacidad para manejar las emociones.

La inteligencia emocional contribuye a la armonía de los individuos y las organizaciones a las que sirven. Para los líderes de la iglesia, eso puede significar tener relaciones interpersonales más sanas, que los voluntarios y miembros del personal sean más felices, que haya mejores habilidades para tomar decisiones y para resolver problemas, que mejore la resolución de conflictos, que los equipos sean más fuertes y, en última instancia, que haya un mayor impacto en el ministerio.

Tú puedes aumentar tu inteligencia emocional. Como seguidor de Cristo, el primer paso es reconocer el poder de las emociones y pedirle a Dios que te ayude a manejar tu vida interior para su gloria. Observa y reconoce lo que estás sintiendo, pero no dejes que estos sentimientos te definan. Busca la guía del Espíritu para procesar tus emociones. Encuentra salidas saludables para trabajar con tus sentimientos negativos, ya sea hablando con un amigo o escribiendo un diario.

Lo más importante, pasar tiempo en la presencia de Dios. Dale estos sentimientos a Él antes de que se conviertan en un punto de apoyo para el enemigo. “Airaos, pero no pequéis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” (Efesios 4:26-27). Pídale a Dios que te transforme mediante la renovación de tu mente (Romanos 12:2).

Presta atención a cómo tus experiencias pasadas colorean tus percepciones e impactan tus emociones hoy. Identifica a las personas, palabras o situaciones que desencadenan pensamientos negativos. Invita al Espíritu Santo a buscar en tu corazón cualquier área de dolor, falta de perdón o amargura que debería estar bajo la autoridad de Jesús.

Busca la opinión de otros sobre cómo perciben tu estado emocional. ¿Te ven tenso, distante, enojado o inseguro? Llevar tus emociones en tu manga afecta cómo las personas se sienten en tu presencia. El crecimiento en el conocimiento de ti mismo y en tu salud emocional facilitará la edificación de tus relaciones y el liderato sobre las personas.

Practica la empatía. Dale a la gente toda tu atención cuando hables con ellos. Observa sus expresiones y lenguaje corporal, y considera lo que esas señales dicen sobre lo que pueden estar sintiendo. Resiste la tentación de reaccionar defensivamente cuando las personas sean duras o críticas contigo. Recuerda que la gente dolida lastima a la gente. Pídele a Dios que te ayude a ver el dolor detrás de la respuesta al dolor y que aumente su amor por los demás (1 Tesalonicenses 3:12).

Los seguidores de Cristo deben ser capaces de sentir lo que sienten los demás en la ardua escalera de la vida. ¿Puedes sentir el peligro, la emoción, el agotamiento, la determinación, el dolor de quienes te rodean? Cuando percibas el corazón de los demás, revolucionará tu liderazgo -en el hogar, en el campo misionero de tu comunidad, en el auditorio de la iglesia, en reuniones de equipo y en cualquier lugar donde interactúa la gente.

Administrar, Modificar, Cambiar

Barbara Kerr, profesora de Psicología de la Consejería de la Universidad de Kansas, creó un modelo de tres pasos para mejorar la capacidad y la conciencia de las emociones.

El primer paso es manejar las emociones. Auto-regular los estados de ánimo negativos mediante el desarrollo de los siguientes hábitos:

  • Identifica el sentimiento para traerlo a tu conciencia.
  • Reconoce el sentimiento, incluso si no te sientes orgulloso de ello. Escríbelo, o habla con alguien al respecto.
  • Si la sensación es intensa, considera tomar medidas para reducir el estrés. Respira hondo, sal a caminar, haz ejercicio, toca música relajante, toma un sorbo de agua, escribe, busca el humor, cambia la forma en como hablas contigo mismo, cuenta al revés de 50 a cero, da un paso afuera, etc.
  • Cuando estés más tranquilo y puedas tomar tiempo para reflexionar, pregúntate: ¿Cuál es el precio que pago por sentirme de esta manera? ¿Qué puedo hacer para sentirme diferente?

Miguel se estaba hablando a sí mismo de los temores en su cabeza y necesitaba cambiar a la sabiduría de Dios que estaba en su corazón.

El segundo paso es modificar tus suposiciones. Cuando dejamos que nuestras emociones lideren las relaciones, podemos saltar a conclusiones sobre otras personas y sus motivos. Escribimos una falsa narrativa que aumenta nuestras inseguridades. En lugar de tomar el tiempo para entender las perspectivas de otras personas, las etiquetamos como malvadas, egoístas, ignorantes o incompetentes, y luego reaccionamos de acuerdo con esa narrativa falsa.

Jesús proporciona el mejor ejemplo de cómo debemos pensar e interactuar con los demás. Miró las apariencias pasadas, las reputaciones, los estereotipos y los prejuicios para ver el corazón del individuo. Consideró su trato con Zaqueo, la mujer samaritana, el ladrón en la cruz y otros. Jesús vio a las personas con empatía y compasión. Se tomó el tiempo para considerar la historia detrás de la persona. Y extendió la gracia, el perdón, la sanidad, la restauración y la amistad.

Debemos esforzarnos por hacer lo mismo. Tomará compasión, curiosidad y discernimiento del Espíritu Santo. Pero cuando nos tomamos el tiempo para aprender las historias y comprender las perspectivas de los demás, especialmente aquellos que nos sacan de nuestras casillas y prueban nuestra paciencia, es más fácil responder como las Escrituras enseñan, "soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor." (Efesios 4:2).

Miguel se dio cuenta de que sus inseguridades lo llevaban a falsas suposiciones. Identificar la fuente de su estrés emocional le permitió abrir su corazón a las personas de las que se había estado ocultando.

El tercer paso es cambiar tu comportamiento. Practica nuevos comportamientos hasta que se conviertan en hábitos. El objetivo es desarrollar hábitos saludables que te ayuden a manejar tus emociones, expresar una variedad de sentimientos de manera apropiada y promover un sentido de optimismo.

Michael comenzó a orar y a pasar tiempo en las Escrituras cada mañana, antes de enfrentar las demandas del liderazgo. Esta práctica lo ayudó a escuchar la sabiduría en su corazón por encima de las dudas y los temores en su cabeza. Las palabras de Filipenses 4:6-7 vinieron a el de forma vivida: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

 

Para más información

Una evaluación, como Bar-On EQ-i y EQ-360, puede ayudarlo a descubrir su inteligencia emocional. Un entrenador certificado puede ayudarlo a crear y practicar un plan de crecimiento de IE. Para encontrar un entrenador certificado de Asambleas de Dios, visite AGCoaching.org.

Sam Farina, D.Min., Es un coach profesional certificado (PCC) de la International Coach Federation y fundador de The Farina Group, un grupo de especialistas en el campo de coaching.

Este artículo apareció originalmente en la edición Enero/Febrero 2019 de la revista Influence.

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