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El distanciamiento del líder

Comportamientos tóxicos que pueden arruinar su ministerio

Chris Sonksen on October 26, 2022

Yo no estaba seguro si el hombre sentado al otro lado de la mesa iba a llorar o a maldecir, o hacer las dos cosas. El pastor principal de una iglesia en crecimiento, se enfrentaba a una tormenta entre bastidores. De hecho, parecía que todo el equipo de liderazgo estaba acorralado en medio de un huracán de sospechas, acusaciones y desesperación.

«Hace un año, estábamos en plena marcha, funcionando bien y viendo a Dios hacer grandes cosas», me dijo el pastor. «Pero ahora...».

Respiró profundamente y continuó: «Ahora siento pavor cada vez que tengo una reunión de personal. La gente toma partido contra mí y contra los demás. Cambian de lealtad tan a menudo que no sé qué está pasando. Necesito un anotador para saber quién está en contra de quién».

Durante los meses siguientes, el pastor y yo hablamos todas las semanas mientras intentaba ayudarlo a entender cómo su equipo había llegado a esta crisis y cómo podían reconstruir la confianza.

 

El distanciamiento del líder

Todos tenemos la tendencia a alejarnos de la confianza y acercarnos a la incomprensión, el dolor y la sospecha.

A lo largo de mi ministerio, he servido como pastor asociado, pastor principal y consultor de liderazgo de la iglesia. En estas funciones, he observado a los líderes de la iglesia y a sus equipos, y he notado una alarmante tendencia a alejarse del ministerio efectivo.

En casi todos los casos, la gente no quería desviarse del camino. No anticipaban que se harían desconfiados y luego cínicos, o distraerían a otros miembros del equipo de lo que Dios les había llamado a hacer. Sin embargo, ocurrió.

Con el tiempo, a menudo se produce un cambio sutil y negativo en la actitud o el comportamiento del pastor hacia el equipo, la junta directiva y los voluntarios, o viceversa. Yo lo llamo «el distanciamiento del líder». Debido a los muchos cortes por el filo del papel, la gente se va distanciando al escepticismo, el resentimiento y, finalmente, a la difamación.

Esta es la estrategia que usa el enemigo para descarrilar la Iglesia. Satanás espera una puerta abierta al corazón de un líder –ya sea el pastor o cualquier otra persona con responsabilidades ministeriales. El diablo busca plantar semillas tóxicas de duda, autocompasión y división.

Estas semillas pueden ser algo que la persona piensa o comunica a los demás, como por ejemplo: «Las cosas irían mejor si yo estuviera al mando». Pueden implicar que sirven a la visión, mientras que apenas tolera al pastor; cuestiona la misión de la iglesia; asigna injustamente la culpa o pone en duda el carácter de un líder; chismorrea; se aisla del resto del equipo; se vuelve crítico con cada decisión; y crea alianzas con otros que están desilusionados y descontentos.

Así es como comienza el distanciamiento del líder. Como un cáncer, puede empezar casi en cualquier parte del cuerpo. Si no se detecta ni se trata, hace metástasis para dañar todas las partes. Puede llevar meses o años, pero eventualmente incluso una semilla negativa producirá malos frutos y creará una desalineación de la visión.

La alineación no es opcional. Con ella, la sinergia de las personas que trabajan juntas produce resultados sorprendentes. Sin ella, los juegos de poder, los chismes y el cinismo se arraigan como la mala hierba.

Satanás espera una puerta abierta al corazón del líder –ya sea el pastor o cualquier otra persona con responsabilidades ministeriales. El diablo entonces trata de plantar semillas tóxicas de duda, autocompasión y división.

Un equipo alineado entiende los objetivos y aspira a alcanzar la misma visión mediante las contribuciones de las fortalezas individuales. Los miembros mantienen su motivación fundamentada en la gratitud por la gracia de Dios y sus actitudes positivas. Evitan las conversaciones negativas, negándose a ser tóxicos. Son leales –tanto en público como en privado– al pastor, la visión, la misión y la iglesia.

Dicha unidad comienza con el pastor. No podemos esperar gracia y lealtad de personas que no experimentan esas cosas en sus relaciones con nosotros.

No estoy sugiriendo que la gente nunca deba estar en desacuerdo. El debate es saludable cuando el propósito es ayudar al equipo a tomar mejores decisiones. Se trata de los motivos.

 

Seis comportamientos tóxicos

En mi trabajo de consultoría con pastores y sus equipos, he observado seis comportamientos tóxicos que erosionan la confianza y destruyen la alineación a la visión. Las personas rara vez cambian drásticamente hacia estos comportamientos. Lo más frecuente es que se acerquen a ellos de forma lenta, gradual y, quizás, sorprendente.

1. El orgullo. No hay nada malo en sentir una razonable sensación de satisfacción por nuestros logros. Ese orgullo es perfectamente válido. Pero esa satisfacción puede convertirse fácilmente en un sentimiento de superioridad egocéntrico y ensimismado. Este último tipo de orgullo es pecaminoso.

El orgullo pecaminoso arruina la unidad y la alineación a la visión entre los líderes y sus equipos. Impide que las personas celebren los éxitos de los demás, que se disculpen cuando se equivocan, que escuchen las críticas, que admitan sus debilidades y que sean honestas consigo mismas y con los demás.

Las personas orgullosas buscan el fracaso de los demás, exigen la última palabra, exageran para impresionar, matizan la verdad para no parecer tontos o incompetentes, se rodean de personas que están de acuerdo con ellos y guardan cuidadosamente su imagen.

Estas actitudes dentro de una iglesia ponen en peligro el ministerio. No es de extrañar que Proverbios 6:17 incluya la soberbia, o los «ojos altivos», en el primer lugar de la lista de cosas que Dios aborrece.

El orgullo estaba a la raíz de cada una de las tres tentaciones a las que se enfrentó Jesús. El diablo comenzó las dos primeras tentaciones con la frase: «Si eres el Hijo de Dios» (Mateo 4:3,6, ntv). Satanás trató de poner a Jesús a la defensiva atacando su autoridad, estatus y posición.

Durante la tercera tentación, el diablo llevó a Jesús a un monte alto y le dijo: «Te daré todo esto […] si te arrodillas y me adoras» (v. 9). Aquí, el diablo tentó a Jesús con logros mundanos, elogios y honor.

Puede estar seguro de que el diablo tampoco dudará en usar el orgullo contra usted y su ministerio. Si ve señales de orgullo pecaminoso, enfréntese a él inmediatamente. Haga todo lo que pueda para mantenerlo lejos de su corazón y del de los miembros de su equipo.

El antídoto contra el orgullo es experimentar la maravilla de la gracia de Dios. Éramos tan pecaminosos que fue necesaria la muerte del Hijo de Dios para pagar por nuestras transgresiones, pero somos tan amados que Jesús estuvo dispuesto a morir por nosotros. Tenemos que volver a menudo a esa verdad profunda y transformadora de la vida. Allí, el orgullo da paso a la humildad y la gratitud.

2. Armonía artificial. Un pastor me pidió una vez que lo ayudara a resolver algunas dificultades relacionales en el equipo de su iglesia, principalmente con uno de los pastores asociados. Habían sido amigos íntimos durante años, pero durante el año anterior, el pastor había experimentado un creciente distanciamiento del asociado.

Después de reunirme con el pastor, pasé una hora más o menos con el asociado. Se mostró positivo sobre su papel en la iglesia, pero cuando le pregunté sobre su relación con el pastor, evitó el tema.

Finalmente, fui a comer con varios de los líderes de la iglesia. Durante esa reunión, me di cuenta rápidamente de la interacción entre el pastor y el asociado. Era cordial, pero no auténtica. Operaban en lo que yo llamo armonía artificial.

La armonía genuina se basa en la confianza, el respeto, el honor y la voluntad de escuchar. La artificial es un fino barniz de sonrisas y charlas, sin la voluntad de hacer el duro trabajo de construir o mantener la confianza.

Las visiones contrapuestas hacen descarrilar a los equipos, absorben mucho tiempo y energía, siembran la confusión y amenazan la misión de la iglesia.

La armonía artificial es un mecanismo de defensa que la gente utiliza para evitar conversaciones incómodas. El pastor y su asociado no empezaron su relación así, pero después de no abordar los problemas a lo largo del tiempo, su relación llegó a este lugar incómodo y doloroso.

3. Aislamiento. Cuando nos alejamos de los demás, Satanás puede manipular con mayor facilidad nuestros miedos e inseguridades.

El aislamiento se produce cuando las personas se sienten maltratadas, desestimadas o sorprendidas por un cambio inesperado. En este tipo de situaciones, algunas personas dan un paso adelante y hablan para resolver el problema. Otras encontrarán un agujero emocional en el que meterse. Los que adoptan este último enfoque no hacen más que aguantar el tiempo hasta que lleguen mejores ofertas.

4. Un espíritu crítico. Una actitud crónicamente negativa siempre tiene una fuerza motriz, una causa subyacente que aleja a la persona de las contribuciones constructivas y la orienta hacia las destructivas.

Los signos externos son el reflejo de lo que ocurre en el corazón. Una herida no resuelta o una manera de pensar poco saludable sobre uno mismo o los demás puede conducir a una animosidad latente.

Las personas críticas es difícil que participen por varias razones. Creen que su manera es la correcta. Sus críticas se convierten en un juicio para todos, excepto para ellos mismos. Justifican sus opiniones y acciones en vez de gestionarlas.

No tenemos que buscar mucho en los Evangelios para ver los arquetipos de un espíritu crítico: los fariseos. Con pocas excepciones, eran duros y criticones porque no captaban la inmensidad de la gracia de Dios.

Ver los defectos de los demás es mucho más fácil que ver los nuestros. Cuando las personas no extienden la gracia a los demás, a menudo es porque ellos mismos no han experimentado plenamente la gracia y la misericordia de Dios.

5. División. Las diferencias de objetivos y estrategias pueden agudizar a las personas de un equipo. Las ideas frescas y las soluciones creativas no son el problema. De hecho, necesitamos que todos los miembros del equipo se comprometan plenamente y aporten lo mejor de sí mismos.

El problema surge cuando la gente insiste en que tiene la razón y que los demás están equivocados, y el hecho de discutir las cosas solo produce diferencias más arraigadas. Las visiones contrapuestas hacen descarrilar a los equipos, consumen mucho tiempo y energía, siembran la confusión y amenazan la misión de la iglesia.

Tal vez usted piense: Esto no se aplica a mi iglesia. Nuestro equipo no tiene divisiones profundas. Pero le desafío a que mire de nuevo.

¿Hay alguien que no esté de acuerdo con la visión, independientemente de la frecuencia y la claridad con que el pastor la comunique? ¿Hay alguien que esté creando alianzas, abierta o secretamente, para desafiar la dirección del equipo? ¿Hay alguien que afirme que otro líder respetado es una mejor fuente de sabiduría y dirección para el equipo que el pastor principal?

6. Apagado gradual. Usted nunca llegará más lejos que el equipo que desarrolle a su alrededor. Siempre digo: «La visión le dice a dónde va, la estrategia le dice cómo llegará, y su equipo te dirá si llegará».

Por eso insisto continuamente en la necesidad de trabajar en la alineación de la visión. El objetivo es crear un equipo que funcione bien y que vaya en la misma dirección y siga los mismos objetivos.

Mantenga su antena en el aire para detectar cualquier signo de distanciamiento entre los miembros de su equipo. El aislamiento gradual es peligroso porque, en el fondo, suele haber una ofensa no resuelta. El aislamiento es una reacción a una herida fermentada.

Como líder, no intente juzgar si el dolor está justificado. Si la gente lo siente, es real para ellos. Identifique los desencadenantes que pueden iniciar el proceso de desconexión de un miembro del equipo.

Hay que reconocer tanto el por qué como el qué. ¿Por qué los miembros del equipo se sienten desconectados? ¿Qué es lo que lo ha provocado? Si usted se familiariza con los factores desencadenantes, su comprensión puede ayudarlo a adelantarse al problema antes de que se convierta en algo alborotador y desordenado.

 

Una cultura de respeto, confianza y honor no surge de la nada. Para evitar que los líderes
se alejen, debemos construir y proteger una cultura positiva.

Cómo evitar el distanciamiento del líder

La historia está llena de historias trágicas de líderes que ignoraron las señales de advertencia. Antes de que el presidente Abraham Lincoln acudiera al Teatro Ford, se le advirtió de que su vida corría peligro. El capitán del Titanic recibió repetidas advertencias sobre la presencia de icebergs. El día antes de que explotara el transbordador espacial Challenger, los ingenieros advirtieron a los funcionarios de la NASA que lanzarlo en medio de las bajas temperaturas previstas podría resultar desastroso.

Si usted es el pastor principal, un miembro del personal o alguien de la junta directiva, el primer paso para lidiar con el distanciamiento de un líder es prestar atención a las señales de advertencia. Y permítame asegurarle que siempre están presentes.

La tendencia al distanciamiento es propia de la naturaleza humana. No estoy sugiriendo que sea paranoico, solo que esté alerta y sea perceptivo.

El siguiente paso es iniciar con valentía las conversaciones difíciles. Hágalo a tiempo, antes de que un problema menor se convierta en una catástrofe.

Entre en esas conversaciones con un plan. Sea específico, claro y amable, deje espacio para el diálogo. Tiene algo importante que decir, pero también tiene que escuchar bien y buscar soluciones que sean razonables.

Por último, reconozca la tensión inherente que experimenta cada miembro del equipo: entre la autoridad y la sumisión, el liderazgo y el servicio, la creatividad y los límites, y la visión personal y la visión del pastor principal.

Jesús proporcionó un modelo para manejar esta tensión. Aunque dio autoridad a sus discípulos, Jesús sabía que tendrían que ser sumisos. Después de todo, los discípulos no eran seres angelicales. Eran completamente humanos. Jesús reconoció esto y lo abordó.

Mateo 10:1 dice: «Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus malignos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias» (énfasis añadido).

Más adelante, en el mismo capítulo, Jesús dijo a los discípulos: «Si te aferras a tu vida, la perderás; pero, si entregas tu vida por mí, la salvarás» (v. 39).

¿Lo has entendido? En el versículo 1, Jesús dio a los discípulos autoridad sobre los espíritus malignos, las enfermedades y dolencias. ¡Esta es mucha autoridad! Luego, en el versículo 39, Jesús les dijo a los discípulos que entregaran el control de su vida.

Entonces, ¿cuál es? ¿Tenemos autoridad o debemos rendirnos y someternos? Jesús diría: «Ambas cosas».

Esa es la tensión que todos experimentamos, tanto los miembros del personal como los pastores principales. A menudo, le digo a los equipos: «Ustedes tienen autoridad, pero también deben someterse a Dios, a su autoridad espiritual y a los demás. Tienen libertad, pero también deben trabajar dentro de ciertos límites. Tienen una visión personal, pero también tienen que someterse y apoyar la visión de su pastor».

Una cultura de respeto, confianza y honor no surge de la nada. Para evitar el distanciamiento de los líderes, debemos construir y proteger una cultura positiva. Su capacidad para abordar el distanciamiento de los líderes no solo protegerá a su iglesia u organización, sino que también desarrollará a aquellos que Dios ha puesto bajo su cuidado.

Si usted forma parte un equipo, trabaje con diligencia para luchar contra el distanciamiento del líder en su propio corazón, motivos y mente. Su vocación, su propósito y su papel son más grandes que las frustraciones y las ofensas que experimenta.

A medida que mejoramos, el Reino mejora. Mejoremos juntos.

 

Chris Sonksen es fundador y director general de Church BOOM, una agencia de entrenamiento para iglesias y líderes; autor de Saving Your Church From Itself; y ministro ordenado de las Asambleas de Dios.

 

Este artículo aparece en la otoño 2022 de la revista Influence.

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