La seguridad de los niños es la prioridad de su iglesia

Elementos esenciales de una política de seguridad infantil

Brad Kesler on March 9, 2026

Como ministro, ¿cómo puedo proteger mejor a los menores del abuso dentro de mi iglesia?

Pocas responsabilidades encomendadas a los ministros tienen tanto peso y sagrada responsabilidad como el cuidado de menores dentro de una congregación. Los padres nos entregan a sus hijos e hijas con la esperanza de que la iglesia —más que cualquier otro lugar del mundo— sea un refugio de seguridad, apoyo y formación espiritual.

Cuando Susan y yo estábamos criando a nuestros hijos, me reconfortaba mucho saber que la iglesia a la que asistíamos contaba con sólidos procedimientos de seguridad infantil. En ese entonces, yo trabajaba en la oficina de nuestro distrito y recuerdo cuando el superintendente recibió una llamada telefónica de alguien de la iglesia para verificar mis referencias. Me había ofrecido como voluntario para ayudar a enseñar en la Escuela Dominical de jóvenes.

Ahora que tengo nietos, sigo agradeciendo que pertenezcan a una iglesia en la que se han establecido estos importantes procesos.

Animo encarecidamente a cada congregación de las Asambleas de Dios a adoptar sólidos procedimientos de seguridad para que todos los padres y abuelos puedan sentirse tranquilos y seguros de que sus hijos y nietos se encuentran en un entorno seguro.

Sabemos, trágicamente, que el abuso puede ocurrir en cualquier lugar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. informan: «Al menos una de cada cuatro niñas y uno de cada 20 niños en los Estados Unidos sufren abuso sexual infantil». Las organizaciones al servicio de los jóvenes son blanco de depredadores. Por lo tanto, las iglesias deben responder con sabiduría y vigilancia.

Las Escrituras llaman repetidamente al pueblo de Dios a proteger a los vulnerables, defender a los oprimidos y pastorear el rebaño con diligencia. Los niños están en el centro del corazón de Dios. Jesús los acogió, los bendijo, los defendió y advirtió contra causar daño a los niños.

Por lo tanto, insto a todas las iglesias a tener una política de seguridad infantil clara, integral y aplicada de manera coherente que proteja a los menores, capacite a los obreros en los distintos ministerios y desarrolle la confianza con las familias y la comunidad en general. Una política de seguridad infantil no es burocracia—es cuidado pastoral.

Muchas iglesias han tomado este llamado en serio. Y nuestra Comunidad es mejor gracias a ello. Durante décadas, el Concilio General ha producido recursos y seminarios para ayudar a las iglesias a adoptar una política de seguridad infantil exhaustiva y sólida, basada en las mejores prácticas actuales. El Concilio General mantiene su compromiso con la seguridad infantil como una de sus principales prioridades.

Para ello, a continuación se presentan algunos elementos esenciales para facilitar la adopción o revisión de la política de seguridad infantil de su iglesia, en consulta con el asesor legal y la compañía aseguradora de su congregación. Existen ejemplos de directrices, tituladas «Seguridad y Supervisión de Menores», disponibles como recurso en ag.org, en la sección de recursos para las iglesias.

 

Evaluación y selección

Uno de los componentes más importantes de una política de seguridad infantil es la insistencia en una evaluación exhaustiva de los obreros ministeriales, que puede incluir, entre otros, a empleados, voluntarios y contratistas. Los pastores nunca deben disculparse por los rigurosos procedimientos de selección—ni deben tomar atajos.

Una política sólida debe incluir:

  • Una aplicación formal para cualquier persona que desee trabajar con menores
  • Verificación de la identidad mediante documentos oficiales del gobierno
  • Verificación exhaustiva de antecedentes, que puede incluir búsquedas penales estatales, del condado y federales; una súper búsqueda a nivel nacional y una búsqueda en el registro nacional de delincuentes sexuales
  • Referencias escritas, incluyendo al menos una referencia institucional de una organización donde el solicitante haya trabajado con menores
  • Una entrevista estructurada, con preguntas diseñadas para revelar motivaciones, límites y preocupaciones pasadas

La desconfianza y la sospecha no son las fuerzas impulsoras en esto, sino la sabiduría y la mayordomía. Todo obrero ministerial que asista a un evento donde se invite a menores a participar debe someterse a una investigación exhaustiva. La verificación de antecedentes es necesaria, pero no es suficiente por sí sola. Las referencias y las entrevistas proporcionan mayor contexto, evaluación del carácter y facilitan el discernimiento.

La realidad es clara: Las iglesias que permiten que las personas trabajen con niños sin un proceso de selección intencional no solo son vulnerables, sino que también ponen en riesgo a los niños. La selección es un acto de amor por los niños a los que sirven, y protege a los obreros ministeriales inocentes de acusaciones infundadas.

  

La capacitación es necesaria

Una política integral de seguridad infantil permite a la iglesia prevenir perjuicios, responder eficazmente y fomentar una cultura donde los niños prosperen espiritual, emocional y físicamente.

Una política de seguridad infantil es inútil si los obreros ministeriales no la conocen y no saben cómo ponerla en práctica. Todo obrero ministerial debe recibir capacitación para reconocer el engaño pederasta o grooming, implementar las medidas de seguridad de la política y responder y reportar señales de comportamiento preocupante o de abuso causado.

Al terminar la capacitación, los obreros ministeriales deberán tener una comprensión adecuada de:

  • Alcance de la política
  • Definiciones aplicables
  • Comportamientos del engaño pederasta o grooming
  • Señales de abuso y negligencia
  • Interacciones seguras y apropiadas con menores
  • Normas y procedimientos de la política
  • Cómo informar inquietudes internas y externas

Esta capacitación debe repetirse a intervalos regulares establecidos por la iglesia, ya que los obreros ministeriales cambian, los riesgos evolucionan, las tecnologías avanzan y las políticas necesitan refuerzo y actualizaciones pertinentes. Los obreros ministeriales capacitados son trabajadores seguros. Sirven mejor, se comunican mejor y crean una cultura donde la seguridad es un énfasis normal en lugar de ser algo incómodo u opcional.

 

Medidas de seguridad y supervisión

Toda iglesia, independientemente de su tamaño, puede adoptar medidas de seguridad prácticas para proteger a los niños. Estas medidas reducen drásticamente las oportunidades de mala conducta y también previenen acusaciones falsas. Algunas de estas salvaguardas pueden incluir:

1. Visibilidad. El ministerio con niños debe realizarse en espacios donde otros adultos puedan observar—puertas abiertas, ventanas en las aulas, pasillos visibles y áreas designadas con líneas de visión claras.

2. La regla de los dos adultos. Ningún trabajador debe estar solo con un menor sin parentesco entre ellos. Nunca. Esta norma protege a los niños de abuso y a los trabajadores de acusaciones falsas.

3. Supervisión. Asignar a alguien para recorrer los pasillos, revisar las aulas, monitorear el tráfico y garantizar que se cumplan las normas también es una forma comprobada de mitigar el riesgo de mala conducta.

4. Equilibrio de poder. Los adultos deben ser conscientes de la influencia y la autoridad que naturalmente tienen. Ese poder debe usarse para proteger —no para intimidar ni aislar— al menor.

5. Eventos en que se pernocta en otro lugar. Los viajes en que se duerme en otro lugar requieren mayores precauciones por naturaleza. Los menores nunca deben alojarse solos con un solo adulto. Las habitaciones deben incluir por lo menos tres personas, idealmente dos trabajadores adultos sin parentesco entre . Estas directrices eliminan las oportunidades de abuso y ayudan a que todos rindan cuentas.

6. Procedimientos de denuncia. La mayor parte de los problemas de las iglesias no resultan de la mala conducta original, sino de no denunciar las inquietudes adecuadamente. Su política debe definir claramente:

  • Las obligaciones de denuncia externa deben ser coherentes con las leyes estatales de denuncia obligatoria
  • Pasos para la denuncia interna incluyendo, entre otros, a quién se debe notificar, cómo y cuándo
  • Quién lidera la respuesta, lo que puede incluir un responsable designado de seguridad infantil o un equipo de respuesta
  • Cómo se documentan y preservan las denuncias
  • En definitiva, todo obrero ministerial debe saber qué hacer si:
  • Presencian un comportamiento preocupante
  • Un menor reveló abuso o negligencia
  • Si sospechan que un menor puede representar un riesgo de perjuicio para otros

No debe haber confusión ni demora. En caso de duda, denuncie a través de canales claros y establecidos. 

La oficina nacional de las Asambleas de Dios fomenta la denuncia permisiva, lo que significa que usted elige denunciar sospechas razonables de abuso o negligencia incluso antes de que la ley lo exija. Esta postura favorece la idea de que es mejor errar al denunciar, en aras de proteger a los niños. Una iglesia que gestiona las inquietudes de manera oportuna y eficaz es una iglesia en la que los padres pueden confiar.

 

Equipo de respuesta

Cuando surge una inquietud, la iglesia debe responder de manera cuidadosa y sistemática—sin actuar de forma emocional, informal ni basada únicamente en el instinto pastoral. Un líder o equipo de respuesta capacitado en seguridad infantil promueve:

  • La protección del niño como máxima prioridad
  • La objetividad
  • La equidad para todas las partes
  • El cumplimiento de los requisitos legales y normativos
  • La documentación adecuada
  • La comunicación clara con el liderazgo
  • Las medidas disciplinarias cuando corresponda

Este equipo debe incluir personas capacitadas en el manejo de la seguridad infantil—personas con conocimientos sobre entrevistas, documentación y retención, confidencialidad y atención informada del trauma en los casos que se presenten.

Las iglesias que intentan «gestionar el asunto internamente» sin una política establecida corren el riesgo de causar más daño a los niños, infringir las leyes y generar desconfianza. Un equipo de respuesta demuestra a la congregación, la cultura y los tribunales que se toman estos asuntos en serio y que se cuenta con un proceso establecido para abordarlos con integridad.

 

El liderazgo marca la pauta

Una política solo será tan sólida como sus defensores. Los pastores deben:

  • Afirmar públicamente la importancia de la seguridad infantil
  • Asegurarse de que la aplicación de la política sea innegociable
  • Exigir la rendición de cuentas a cada líder ministerial
  • Apoyar la capacitación regular
  • Empoderar al equipo de respuesta y al líder de seguridad infantil

Cuando los pastores lideran, la iglesia los sigue.

 

¡Actúa ahora!

La seguridad infantil es un mandato bíblico. No es una mera tarea administrativa. No es algo que se pueda posponer. Es un imperativo del Evangelio.

Una política integral de seguridad infantil permite a la iglesia prevenir perjuicios, responder eficazmente y fomentar una cultura donde los niños prosperen espiritual, emocional y físicamente.

Asegúrese de que su iglesia cuente con dicha política y un programa de actualización regular, según sea necesario. La meta es que nuestra Fraternidad siga liderando en este tema crucial para proteger a los menores, honrar a los padres, proteger a los obreros y preservar la integridad del testimonio de la Iglesia, al tiempo que nos esforzamos por llevar el mensaje del Evangelio hasta los confines de la tierra.

 

BRAD KESLER es el secretario general de las Asambleas de Dios

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