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¿Qué pueden hacer las iglesia locales?

Cinco maneras de ayudar a las familias que proveen cuidado adoptivo temporal a tener éxito

Según la Oficina de Niños del Departamento de Salud de los EE.UU., más de 400.000 niños están en el sistema de cuidado adoptivo temporal. Sin embargo, prácticamente no hay un condado en nuestra nación que tenga suficientes padres adoptivos de calidad disponibles para que los trabajadores sociales ubiquen a los niños en crisis.

Los trabajadores sociales se están agotando a un ritmo alarmante. Pocos pueden darse el lujo de hacer coincidir las necesidades de un niño con las de una familia de cuidado adoptivo temporal. Cualquier cama vacía que encuentren, servirá. 

Muchas iglesias han oído este llamado de desesperación para tener más padres de cuidado adoptivo temporal y están promocionando este programa como un ministerio. No obstante, estamos perdiendo más de la mitad de familias interesadas durante las 30 horas de capacitación rigurosa para obtener la licencia. Y la mitad de aquellas que completan la capacitación para obtener la licencia dejan el ministerio de cuidado adoptivo temporal en su primer año.

Los niños cuya vida ya ha sido perjudicada, experimentan aun más trauma por la falta de compromiso de la familia adoptiva a la que fueron asignados. Los padres adoptivos que tuvieron la intención de hacer bien terminan sintiéndose como un fracaso.

El cuidado adoptivo temporal está en crisis, y creemos que solo la iglesia puede proveer una solución viable al problema. A continuación, hay cinco tareas que la iglesia puede hacer para dar mayor estabilidad a la asignación de niños en el cuidado adoptivo temporal:

1. Promover el cuidado adoptivo temporal como un llamado misionero. Debemos reclutar a más padres adoptivos cristianos. Además, necesitamos presentarlo como un llamado misionero que requerirá de sacrificio, capacitación y apoyo continuo. Ninguna familia debería entrar en este ministerio sin antes considerar en oración el costo y lo que significará para cada miembro de la familia.

2. Identificar un intermediario que apoye el cuidado adoptivo temporal. Cada familia adoptiva necesita un defensor que sirva como intermediario entre la familia y la comunidad. El intermediario puede describir sus necesidades a la familia eclesiástica y movilizar a los ayudantes. Los niños en adopción temporal tal vez tengan problemas emocionales y de comportamiento que causen alteraciones en la iglesia. Los intermediarios de la familia pueden ayudar a la familia eclesiástica a comprender sus necesidades y a extender gracia y aceptación. Estos defensores también pueden organizar voluntarios que ministrarán a la familia adoptiva.

3. Reclutar a un equipo que brinde apoyo a través de la oración. El intermediario de la familia necesita todo un equipo de voluntarios. La tarea del intermediario empieza cuando la familia adoptiva recibe el llamado para su primera asignación.

Preparar una cena la primera noche mientras los padres adoptivos tratan de relacionarse con los niños puede ser de mucha ayuda. En las primeras 24 horas, entrega una canasta de bienvenida para los niños que sea adecuada para su edad. Dado que los niños suelen llegar con pocas pertenencias, facilita el acceso a ropa y suministros sanitarios también.

Lleva a cabo una evaluación de las necesidades inmediatas con los padres adoptivos. Pregunta acerca de las necesidades físicas de los niños. ¿Alguien necesita pasar a buscar medicamentos recetados o proveer transporte para ir a la escuela mientras los padres ajustan sus horarios de trabajo? ¿Hacen falta camas adicionales o hay otras necesidades?

El objetivo durante esos primeros días es alivianar la carga de los padres adoptivos para que centren su atención en relacionarse con los niños que cuidan.

Los padres que proveen cuidado temporal necesitan un grupo de voluntarios que oren para sostener sus brazos a medida que ministran a los niños
en crisis.

Más tarde, los voluntarios pueden proveer alimentos y pizzas para las comidas de fin de semana. Algunos pueden organizar fiestas de cumpleaños o comprar regalos de Navidad para los niños. Otros pueden ofrecer llevar en coche a los niños a sus citas médicas o pasarlos a buscar a la escuela cuando los padres adoptivos necesitan trabajar hasta tarde.

Las familias típicas tienen otros miembros familiares —como tíos, tías y abuelos— que proveen este tipo de apoyo para sus niños. La iglesia local puede reproducir este apoyo comunitario para las familias adoptivas, a fin de que nunca les falten los recursos para proveer el cuidado integral que cada familia necesita. Los padres de cuidado adoptivo temporal necesitan un grupo de voluntarios que les levanten los brazos mediante la oración mientras ministran a niños en crisis. 

El intermediario de la familia debe estar al día de las necesidades cambiantes en la familia y adaptar el apoyo de la comunidad de voluntarios para mantener el ritmo. A lo mejor haya citas en la corte, reuniones con la familia biológica y visitas médicas que hacen que algunas semanas sean especialmente complicadas. Además, habrá momentos cuando los padres adoptivos necesitan tomar un descanso, ya sea un respiro de fin de semana o salir una noche.

Un intermediario de la familia que responde a las necesidades cambiantes e incluso prevé oportunidades que puedan aliviar la presión de los padres adoptivos, puede contribuir en gran medida a dar una mayor estabilidad a la asignación de niños y a que tengan éxito.

4. Crear experiencias positivas para los niños en adopción temporal. De 1995 a 1997, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y Kaiser Permanente realizaron una investigación a gran escala de cómo el maltrato infantil y la desatención impactan a las víctimas en la adultez. Los investigadores encontraron que la violencia, el maltrato, la desatención, el abuso de sustancias de los padres y la separación de los padres tienen profundas consecuencias para el futuro del niño.

El estudio identificó 10 experiencias infantiles adversas que incrementan el riesgo de problemas crónicos de salud, de enfermedad mental y del abuso de sustancias en años posteriores. Las personas con más de cuatro de estos factores de riesgo eran más propensos a experimentar impedimentos a nivel social, emocional y cognitivo. Los niños que entran en el cuidado adoptivo temporal normalmente corresponden a esa categoría.

Sin embargo, una nueva investigación realizada durante la última década sugiere que las experiencias positivas de la niñez pueden ayudar a contrarrestar los efectos duraderos del trauma. Tales experiencias pueden ayudar al niño a fomentar la resiliencia y a empezar el proceso de sanidad.

Al proveer estas experiencias positivas, la comunidad eclesiástica puede ayudar a revertir los efectos del trauma. Los niños tienen experiencias positivas cuando se sienten apoyados por amigos, cuando tienen un sentido de pertenencia y conexión con un grupo grande, cuando participan en tradiciones de la comunidad y cuando desarrollan una relación con al menos un adulto —que no es su padre o madre— que se interesa genuinamente por ellos. Hay diversas maneras para que las iglesias faciliten tales experiencias.

5. Crear puentes con las familias biológicas. Muchos niños en cuidado adoptivo temporal con el tiempo regresan a sus familias biológicas. Ése siempre es el objetivo principal para los trabajadores sociales. Dios creó a la familia para que los niños puedan crecer con fuerza. Por consiguiente, la iglesia local necesita fomentar la reunificación familiar.

Esto tal vez requiera un intenso apoyo comunitario para ayudar a la familia a salir adelante, o un discipulado de apoyo que guíe a las mamás y los papás hacia la restauración para que puedan retomar sus responsabilidades de padres. Ésta es una oportunidad evangelística maravillosa para que las iglesias locales extiendan una mano a las familias y ayuden a volver a unir a los padres con sus hijos.

Usando estas cinco estrategias, la iglesia puede cambiar la imagen del cuidado adoptivo temporal en nuestra nación. Ninguna otra institución en la sociedad puede ni siquiera acercarse al poder trasformador de la comunidad de creyentes trabajando al unísono para demostrar la sabiduría de Dios a la naciones.

Jay Mooney es el director ejecutivo de COMPACT Family Services.

Johan Mostert es el director de Family and Community Resources para COMPACT Family Services.

Este artículo aparece en la invierno 2022 de la revista Influence.

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